
una edad imprecisa, en la que sus biógrafos no se ponen de acuerdo, ha muerto Jane Wyman. Con ella mueren la mala de Falcon Crest y la exmujer del presidente Ronald Reagan. También una actriz seria, que fue nominada a cuatro Oscar y que ganó uno (por su papel de sordomuda en «Belinda», dirigida en 1948 por Jean Negulesco) y una mujer indómita que hizo del divorcio un arte, en un país donde suele ser un negocio.
No es nada raro en los Estados Unidos que una mujer alcance notoriedad gracias a haber pescado un marido prominente. Incluso después de la revolución feminista menudean las Anna Nicole Smith, la exconejita de Playboy que murió famosa por ser viuda de un anciano multimillonario. Jane Wyman hizo todo lo contrario. Se casó con Reagan en 1940 y se divorció de él en 1948, se dice que harta de sus ambiciones políticas. También vale la pena fijarse en la coincidencia de fechas entre el divorcio y el oscar de ella, que siempre obtuvo un reconocimiento como actriz muy superior al de él como actor. Desde que se rompió el vínculo, Wyman no volvió a mencionar a Reagan para nada, hasta que en 2004 lamentó públicamente su muerte, y asistió a su funeral.
Hay quien ve en ello una dignidad ejemplar, a la vez que un temperamento diabólicamente orgulloso. Desde luego orgullo no le faltó nunca a esta mujer, casada entre cuatro y cinco veces en total (hay dudas de si llegó a formalizar el vínculo con un tal Wyman, de quien tomaría su nombre artístico; ella nació llamándose Sarah Jane Mayfield) y que, al hacerse por fin católica romana, acabó pidiendo el perdón de la Iglesia por su sarta de divorcios. Obtuvieron la misma indulgencia ella y su amiga Loretta Young.
Mujer fuerte es todavía hoy para muchos sinónimo de mujer mala. Quizás por eso Wyman, una formidable actriz de carácter, transitó al estrellato por la pasarela de televisión, encarnando a la perversa Angela Channing de la serie Falcon Crest. Se dice que Reagan en persona le recomendó aceptar el papel, que antes que a ella había sido ofrecido a Barbara Stanwyck. La serie fue un éxito, ayudó no poco al despegue de la industria vinícola en los EE.UU. y convirtió a Wyman en una celebridad.
Atrás quedaban más de cien apariciones en el cine y en la televisión y muchas horas de vuelo muy duras. Después del fallecimiento prematuro de su padre, fue adoptada informalmente y criada por unos vecinos. Sobrevivió a las dos hijas biológicas que tuvo con Reagan. En los últimos años vivió enclaustrada y aquejada de diabetes y artritis. Mantuvo una presencia pública de bajo perfil, asociada a obras de caridad.