martes, 21 de agosto de 2007

Diomedes Diaz

En el cuarto piso de la Fundación Santa Fe, el cantante vallenato completa varias semanas esperando la intervención quirúrgica, que inicialmente estaba programada para este martes, pero se apalzó.

La cita del cantante con EL TIEMPO se concertó para la mañana del jueves pasado, si Diomedes se sentía bien para responder. "Tiene dificultades para hablar. Responderá lo mejor que pueda", había advertido un vocero de Sony BMG.


Pero un medicamento que había hecho dormir al 'Cacique de la Junta', aplazó el encuentro hasta la tarde. Tanta advertencia hacía pensar en un Diomedes postrado, balbuceante. Por eso, fue casi sorprendente verlo sentado en una silla, empijamado pero sonriente, recibiendo el sol de las 3:30 de la tarde. Lo acompañaba Betsy Liliana, su compañera, sentada en la cama.


Diomedes se esforzó para que sus palabras se entendieran en un encuentro "supervisado", además, por una persona de la Santa Fe, que recomendó preguntas cortas que no lo alteraran.


"Me van a reparar el corazón", dijo sonriendo, como si fuera algo ligero. Y quiso describir los cuidados que le prodigaban. Quiso destacar la labor de "ese doctor... doctor... doctor... -se le fue el nombre-. En resumen, lo mejor es la Santa Fe. Caro, pero bueno", cerró Diomedes.


Así que, por salud, canceló su gira por México. "¡No! -protestó-, porque, ¿Cuándo es México? ¿En un mes?"


Betsy Liliana, atenta al encuentro, aclaró que el compromiso es a finales de septiembre. Díaz alcanzará a recuperarse. "Hay posibilidades, sí, posibilidades", recalcó el cantante. Irán a Europa y a Argentina. "Bueno, con el favor de Dios y la Virgen, ¿No? Y en los galenos. Tengo fe en que todo les salga...", agregó.


Fue cuando dijo que no reflexionará hasta salir de la operación. "¿Qué saco con pensar ahora: si vivo, voy a ser otra persona? No me hace falta componerme en nada. ¿En qué? Casi no tomo, casi no fumo. Es que tengo carita de desordenado, pero soy muy serio".


Pero era difícil olvidar su historia. Diomedes, el cantante vallenato más vendedor de todos los tiempos cayó en los excesos propios de una fama sin control: licor, mujeres, drogas. Imposible olvidar la muerte de Doris Adriana Niño, en 1997, la condena de seis años de prisión, su etapa como prófugo de la justicia y su regreso a los escenarios, ante unos seguidores que esperaban que cambiara y, al tiempo, que siguiera siendo el mismo "No-vienes-Díaz", como lo apodaron cuando se hizo fama de incumplido en los conciertos.